¿Qué es redactar? Según el Diccionario de la Real Academia Española, redactar se define como « poner por escrito algo sucedido, acordado o pensado con anterioridad».
Consejos para mejorar la redacción de textos
Si queremos redactar correctamente debemos seguir unas pautas que te voy explicar en unos sencillos consejos:
1.- No puedes escribir igual que hablas
No podemos redactar un texto utilizando el mismo lenguaje que usamos al hablar, tenemos que esforzarnos en escribir con un vocabulario más elaborado y expresivo ya que no contamos con los gestos que en el lenguaje hablado nos ayudan a comprender mejor el mensaje que queremos transmitir. Hay que tener en cuenta el buen uso de las reglas ortográficas y gramaticales. Debemos ser claros y concisos a la hora de expresarnos por escrito, teniendo en cuenta que lo más importante es que el lector entienda lo que le queremos decir.
2.- Usa diccionarios
Tenemos que conocer los diferentes diccionarios de castellano de los que disponemos. Con poner en el buscador de san Google diccionario RAE verás lo fácil que es resolver todas tus dudas.
Saber la acepción correcta de esa palabra y usarla en el contexto correcto es importante. Muchas veces estamos convencidos de saber su significado y sin embargo la usamos erróneamente, pasa constantemente, sobre todo en el uso de anglicismos, por ejemplo, la palabra billion en inglés significa en español mil millones y la palabra «billón» en español es un millón de millones, quien los pillara… es muy común confundirnos.

Últimamente utilizamos muchos términos erróneamente. Es el caso de la palabra «bizarro». La usamos con el sentido de «raro o sórdido» que vendría a ser un calco del inglés o del francés, pero en realidad en español significa «valiente, lucido, generoso» nada que ver con el uso que coloquialmente se le está dando.
En esos casos debemos tener cuidado y si hay dudas acudir directamente al diccionario, que para eso está.
3.- Frases cortas y breves
Si utilizamos un lenguaje sencillo y claro nos aseguraremos de que lo que queremos decir se entienda perfectamente. El lector no necesita de palabras rebuscadas que le obliguen a acudir al diccionario constantemente para entender lo que has escrito. Debes tener muy claro quiénes son tus lectores, el tipo de personas a las que te diriges. No es lo mismo escribir para un público juvenil que para otro más adulto, el lenguaje que tendrás que utilizar no será el mismo. Está claro que si el texto está dirigido a un grupo de catedráticos de lengua, puedes abusar de un lenguaje más sesudo e incluso barroco pero si no es tu caso mejor que no lo hagas.
Utiliza las palabras necesarias para que se entienda lo que quieres decir, si el mensaje queda claro usando una o dos palabras no uses tres o cuatro. Es mejor que tu texto sea sencillo, de fácil comprensión, que parezca natural y nada rebuscado.
4.- No abusar de los adverbios
El abuso de los adverbios, sobre todo los acabados en -mente, producen cacofonías en el texto, son palabras demasiado largas y su repetición da una mala impresión al lector.
Los adverbios se deben usar en su justa medida, su abuso empobrece el texto y eso nunca es una buena opción. El autor que no valora otras opciones para expresar lo mismo de manera más acertada y precisa da la impresión de ser un escritor mediocre.

En realidad los adverbios no siempre aportan información significativa que le aporten al texto un matiz que refuerce lo que se quiere expresar, por lo que es más apropiado eliminarlo y sustituirlo por otro verbo que sea más preciso. Es posible, en muchos casos, sustituir ese adverbio por una expresión encabezada por una preposición. Por ejemplo: «Alejandro anduvo rápidamente» se puede sustituir por «Alejandro anduvo con rapidez». Quedaría un texto más limpio y fácil de leer.
5.- Estructura el texto
Dependiendo del tipo de texto que vayamos a redactar seguiremos una estructura u otra. Si el texto es académico, como una tesis, una exposición, etc., la estructura que seguiremos será la siguiente:
- Introducción
- Desarrollo del tema
- Análisis de los datos que vayamos a exponer
- Conclusión
Sin embargo si el texto es literario el planteamiento es completamente diferente, a grandes rasgos sería así:
- Introducción. Presentación de la historia, los personajes…
- Planteamiento de la trama
- El nudo o problema de la historia
- Resolución del conflicto y fin de la historia
Tenemos que seguir siempre la misma estructura en el texto, hará que nuestro trabajo sea más fácil y más comprensible.
6.- Puntuación, gramática, ortografía
Los signos de puntuación son necesarios al escribir un texto porque si no, no entenderíamos nada y nos volveríamos locos intentando descifrar que ha querido decirnos el autor. Por lo que tenemos que cuidar nuestra redacción y no prescindir de puntos, comas, puntos y comas etc., donde hagan falta. También tenemos que tener cuidado en no excedernos en su uso, tan malo es que haya de más como que haya de menos.
La gramática, como todos sabemos es «la parte de la lingüística que estudia el conjunto de normas y principios que rige una lengua». Es imprescindible que dominemos el uso de estas normas.
Para no complicarnos y que lo que queremos decir se entienda sin ningún problema lo mejor es que sigamos siempre la fórmula más básica: sujeto, verbo y complementos.
La ortografía es el «conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua, y la forma correcta de escribir respetando esas normas».

Un texto con faltas de ortografía es la peor imagen que puede dar un escritor. Una persona que su principal herramienta de trabajo son las letras no puede permitirse el lujo de tener faltas de ortografía. Es normal que alguna se escape, nadie es perfecto y lo sabe todo, pero lo que nunca debe pasar es que el texto esté plagado de faltas. Eso es imperdonable e inamisible en un escritor. Así que hay que conocer al dedillo las reglas ortográficas…, lo siento, son un rollo, pero hay que saberlas.
7.- Organización de ideas
La mejor forma de hacernos entender al escribir un texto es utilizar la premisa: «un párrafo, una idea». De esta forma organizamos el texto de forma que sea totalmente entendible y no lleve al lector a volverse loco en el caso de que las ideas no estén bien organizadas.
Es un caos encontrar textos con ideas mal organizadas y párrafos en los que se presentan unas ideas mezcladas con otras, e incluso retomadas tres o cuatro párrafos después. Es mejor seguir esta forma de trabajar y no irnos por las ramas y perdernos nosotros mismos en la historia que queremos contar.

8.- Coherencia y unificación del texto
La RAE define la coherencia como la «conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Y la actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan».
Si no existe coherencia en la totalidad de un escrito, sea cual sea, es imposible que la persona que lo esté leyendo lo entienda, y mucho menos lo disfrute. Por lo que estaremos fracasando en nuestro cometido. Nuestra labor al escribir el texto debe ser mantener esa coherencia en todo momento.
¿Qué es la unificación? Unificar criterios en un texto es ponerse de acuerdo para que todas aquellas cuestiones no sujetas a normativa (como el uso de negrita, cursiva y comillas) sean iguales en todo nuestro texto. Si no hacemos esto, la sensación que generamos es de desorden. No es lo mismo encontrar un escrito unificado donde todas las palabras, por ejemplo, que queremos resaltar en comillas, sean iguales, que si usamos unas comillas inglesas algunas veces y en otros casos usamos comillas españolas. No damos la misma imagen, y nuestro resultado no se verá profesional y cuidado. Por lo que tenemos que tener en cuenta este aspecto y cuidarlo mucho.
9.- Revisar texto y dejarlo reposar
Es imprescindible no saltarnos este paso antes de la publicación de nuestro trabajo. Cuando acabemos de escribir lo primero que tenemos que hacer es revisar todo el texto, aunque nos parezca aburrido y tedioso es imprescindible hacerlo, porque aunque creamos que lo hemos escrito muy bien siempre encontraremos cosas que queramos cambiar y errores que solucionar.
Es muy buena idea dejar el texto reposar un tiempo. Hay quien lo deja unos días, semanas e incluso meses (aunque esto último lo veo un poco exagerado). De esta forma nos aseguraremos que lo que hemos escrito realmente es lo que queríamos contar. Algunas veces creemos que hemos desarrollado bien una historia y estamos tan sumergidos en ella que no vemos los fallos que hemos cometido. Al dejar el texto reposar durante un tiempo y alejarnos un poco de la historia podemos verla desde otro punto de vista y saber si es lo que realmente queríamos contar, o si queremos hacer algún cambio de última hora.
10.- Leer, leer, leer. Práctica, práctica, práctica…
Siempre hemos oído esa frase de «la práctica hace al maestro» y es completamente cierto. Si queremos escribir bien tenemos que practicar mucho. Escribir, escribir y escribir, desechar mucho de lo que escribimos y volver a empezar las veces que haga falta. El trabajo es lo que nos hará buenos escritores.

Y ser un buen lector es lo que os enseñará a escribir mejor. Por lo que os animo a leer mucho y a escribir más, y todo ese trabajo os llevará al éxito.
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