La eñe es la decimoquinta letra del alfabeto español. Es la letra que más nos diferencia del resto de lenguas del mundo, la utilizan unos 580 millones de personas que hablan nuestro idioma, sin embargo, no nos pertenece únicamente a los castellanohablantes sino que también es común en otras lenguas. No entró en el diccionario de la Real Academia hasta 1803. ¿Sorprendidos? Veamos qué otras cosas os puedo contar de ella…
Para conocer su origen tenemos que remontarnos a la Edad Media. La evolución del latín influyó en la lengua de formas muy diversas. En el siglo IX los monasterios eran los únicos lugares en los que se transcribían textos. Los monjes dedicaban mucho tiempo a la reproducción y traducción de libros y tanto la tinta como el papel eran muy caros, por lo que era muy común economizar en letras.
En el siglo XIII Alfonso X, el Sabio, creó la Escuela de traductores de Toledo, también llamada Scriptorium, en la que sabios en lenguas tanto en hebreo, árabe y latín traducían textos al castellano.
La labor del rey Alfonso X, el Sabio, fue muy importante para el desarrollo y extensión del castellano por todos los reinos conquistados por él. Bajo su reinado el castellano se convirtió lengua oficial y se escribieron numerosos textos de diversas temáticas, lo que propició un gran desarrollo y mayor auge de esta lengua, hasta entonces usada como lengua oral por los habitantes del reino de castilla.
Consiguió así que la lengua castellana se normalizara como lengua culta en detrimento del latín y se usara en documentos tanto jurídicos como comerciales, éste lo reservó como lingua franca, para los escritos dirigidos a otros reinos no castellanohablantes.
Optó por la grafía «ñ» como la mejor forma de reproducir el sonido /nn/ y así lo reflejó en su reforma ortográfica en la que fijó las primeras normas del castellano. De esta forma los escribas ahorraban tanto en tinta como en papel.
¿Sabías que la rayita ondulada encima de la eñe se llama virgulilla o tilde?
La virgulilla o tilde que lleva la ñ encima es un signo ortográfico en forma de coma o trazo.
La Real Academia Española acepta también como ejemplos de virgulilla el apóstrofo, la cedilla, y el acento agudo.
Tiene diferentes usos a parte del conocido. En matemáticas indica cantidad aproximada o estimación. En Estadística indica la distribución de una variable. En informática tiene varios usos dependiendo del entorno.
Comentarios recientes