El uso de frases hechas forma parte de nuestra manera de comunicarnos. ¿Podríamos hacerlo sin usarlas ? Por supuesto que sí, pero sería más complicado y sobre todo más aburrido. ¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen? Sigue leyendo que te voy a contar el origen de algunas de ellas.
¿Qué es una frase hecha?
Una frase hecha, también llamada «dicho», es una expresión con forma fija, una locución formada por una oración con verbo y con significado distinto de lo que dice textualmente. Es muy difícil traducir a otros idiomas. Si no conoces su significado nunca entenderás que te han querido decir. En español son de uso cotidiano y sin usarlas, nos sería más difícil expresarnos, vamos, que no podríamos vivir sin ellas.
Algunos ejemplos son: «tocar madera», «a caballo regalado no le mires los dientes», «al pie de la letra», « es pan comido», «haber nacido con estrella», «hacer borrón y cuenta nueva», «aquí hay gato encerrado»…
Origen de frases hechas
Vamos a ver cuál podría ser el origen de algunas:
Pasar la noche en blanco
Cuando la usamos queremos decir que no hemos pegado ojo esa noche, que no hemos dormido nada. ¿De dónde podría venir este dicho?
España siempre fue tierra de caballeros andantes, ya nos lo contaba Don Miguel de Cervantes en su Don Quijote de la Mancha, estos aspirantes a caballeros antes de ser ordenados, velaban una noche las armas en una iglesia o lugar establecido para ello y a la mañana siguiente, oían misa y después eran ordenados caballeros por el rey o por otro caballero. De ahí el dicho de «pasar la noche en blanco».
Más cuento que Calleja
Con esta frase nos dan una excusa muy elaborada que normalmente no nos creemos.
¿Quién era Calleja? Dicen por ahí que se llamaba Saturnino y fue uno de los primeros editores de nuestro país, su padre fundó la editorial Calleja a finales del siglo XIX con gran éxito, y a su muerte él siguió con su labor. Se decía de él que tenía mucho cuento porque los publicaba y tenía un amplio catálogo de ellos.
Estar en Babia
Lo que queremos decir cuando nos referimos a este dicho es que una persona está distraída y se encuentra absorta en sus pensamientos.
Babia es una comarca de la provincia de León, por lo visto, los reyes de León eligieron esta zona para descansar y alejarse de las tareas cotidianas de la corte. Aunque no existe ninguna prueba de ello, se dice que cuando los monarcas volvían a palacio y no querían ser molestados, sus sirvientes ponían como excusa que estaban ausentes en Babia, de ahí el significado de esta frase hecha.
Tumbarse a la bartola
Esto es lo que nos gustaría estar haciendo todos los lunes cuando suena el despertador, y los martes… Lo dejaremos para cuando nos toque la lotería. Tumbarse o estar a la bartola es no hacer nada.
El origen de esta frase podríamos encontrarla en la celebración de la festividad de San Bartolomé, que es el 24 de agosto, que suele coincidir con el final de la cosecha de verano, en la que los agricultores se toman unos días de descanso y celebran ese día con una gran fiesta.
Mandar a la porra
Era costumbre que las campañas militares las encabezara un soldado que portaba un tambor, llamado tambor mayor, y un grueso bastón de caña con un puño de plata en forma de globo, al que vulgarmente llamaban porra.
Antes de iniciar la contienda solían clavar el bastón en el campamento y allí era dónde mandaban a los soldados que eran castigados: ―váyase usted a la porra―solían decir los oficiales a los soldados. Supuestamente de ahí viene el dicho de mandar a la porra a alguien cuando estamos enfadados con esa persona.
De gorra, ser un gorrón
En casi todos los grupos de amigos hay siempre un caradura que intenta escaquearse de pagar cuando vamos a tomar algo. A ese le llamamos gorrón, ¿por qué?
De todos es sabido que los estudiantes van siempre faltos de dinero y esto les pasaba también a los estudiantes de la Universidad de Salamanca allá por el siglo XVI. Por ello intentaban colarse en banquetes y celebraciones cada vez que podían y el método que usaban para engañar a los porteros era el de quitarse la gorra en la puerta y saludarles como si los conocieran y así engañarles.
Ya lo nombra Francisco de Quevedo en su romance Boda y acompañamiento del campo:
Don Nabo, que viento en popa
navega con tal bonanza
que viene a mandar el mundo
de gorrón de Salamanca.
Aburrirse como una ostra
Cuando oímos este dicho todos pensamos que con lo de «ostra» se refiere al molusco que se come vivo y que fabrica esas hermosas perlas. Pero no es así, en este caso, se refiere al «ostracismo», que si consultamos la RAE nos dice que es «un apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social»
En la Antigua Grecia el ostracismo era una forma de castigo que se les imponía a los ciudadanos sospechosos de haber cometido algún delito. El castigo consistía en el destierro de la ciudad de los condenados. Se organizaba una votación a mano alzada donde se elegía entre los miembros de la asamblea si votaban a favor o en contra de aplicar este castigo.
Para el condenado que era exiliado de la ciudad y quedaba sin trabajo y sin poder relacionarse en sociedad le causaba una sensación de hastío y aburrimiento, de ahí el dicho «aburrirse como una ostra».
Dormir la mona
Dormir la mona, es lo mismo que decir dormir mientras dura la borrachera. Uno de los orígenes de este dicho podría ser este (aunque no está muy claro, ya que hay variadas opiniones al respecto):
Entre los siglos XVI y XVII, en la época colonial, se transportaban desde África hasta el continente europeo un gran número de primates para venderlos en los circos. En estos viajes en barco hasta llegar a su destino los marineros tenían por costumbre darles de beber a los monos para divertirse con ellos.
Con el paso del tiempo esta expresión (dormir la mona) se ha popularizado hasta el punto de que la palabra mona es sinónimo de borrachera.
Estar a dos velas
Estar a dos velas equivale a estar sin dinero. El origen de esta expresión viene de las partidas de cartas ilegales, en las que el «banquero» solía contar el dinero a la luz de dos velas. Así que si el jugador tenía la suerte de dejar sin dinero a la banca, esta se quedaba literalmente «a dos velas», de ahí el dicho.
A ojo de buen cubero
El cubero, antiguamente, era el encargado de fabricar cubas en las que se transportaban líquidos. Al ser un trabajo hecho a mano y sin medida el cubero tenía que tener buena vista para que todas sus cubas fueran más o menos iguales.
Dorar la píldora
Cuando usamos esta frase queremos suavizar una mala noticia o convencer a alguien para que haga algo que queremos.
Antiguamente las píldoras las fabricaba a mano un boticario, y solían tener muy mal sabor. Para evitar esto el boticario bañaba la mezcla con un poco de azúcar para mejorar su sabor. Introducía la mezcla en un almíbar y lo ponía al fuego para dorarlo y crear así una capa que recubría la medicación y le mejoraba el sabor.
Hay muchísimas frases hechas que todos usamos a diario pero, ¡es que nuestro idioma es muy rico!
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