Si has acabado, ¡por fin!, tu novela, ensayo, poemario, tesis… y te estás planteando contratar a un corrector profesional lo primero que querrás saber es si la broma te costará muy cara y sobre todo, si te compensará el desembolso. Esto dependerá de las expectativas de éxito que tengas. Si quieres que tu novela se venda bien, tenga buena acogida entre tus posibles lectores y dé la imagen de un trabajo cuidado y bien hecho, probablemente sea un dinero bien invertido. En el caso de que no le des importancia a estos aspectos o por el contrario consideres que tu trabajo tiene la suficiente calidad como para publicarlo en esas condiciones pensarás que es una pérdida de dinero.
Debes entender que todos los escritores cometen fallos, todos, incluso los más veteranos y premiados, con grandes y largas carreras a sus espaldas, necesitan del apoyo de un corrector profesional que les ayude a ver ese error que se les ha escapado, después incluso, de haber pasado por un montón de revisiones.
Corregir el libro es fundamental
Hoy en día los lectores son cada vez más exigentes con los autores, no solo quieren buenas historias, buenos personajes, tramas bien construidas, finales sorprendentes…, sino que también exigen que los textos no tengan faltas de ortografía, redundancias, muletillas, repeticiones…
Fallos que cada vez se ven más, dada la proliferación de autores auto publicados que existen en el mercado. La ayuda de un buen corrector ortotipográfico y de estilo es primordial para conseguir el éxito que quieres tener. En este caso el dinero gastado es una inversión que te dará más de una alegría y te convertirá en un autor de calidad y satisfecho de publicar un trabajo bien acabado.
Desgraciadamente he visto casos verdaderamente lamentables, desde los errores más comunes en ortografía y gramática hasta incluso el cambio del nombre del personaje principal: En el primer capítulo se llamaba Juan y cuando ya íbamos por la mitad de la novela, resulta que se llamaba Carlos. Aunque parezca inverosímil, es cierto. Algo totalmente imperdonable, que una corrección solucionaría.
He pedido presupuesto a varios correctores y me parecen todos carísimos, y encima el tiempo de entrega es demasiado largo ¡Yo quería publicar mi novela ya!
Puede que esta sea tu reacción, es totalmente lógica, pero ¿te has parado a pensar en lo que has tardado tú en escribir esa novela?
El corrector, si quiere hacer un buen trabajo necesita tiempo, debe dedicarle muchas horas de dedicación exclusiva a tu manuscrito, y eso hay que pagarlo. De nada servirá que el corrector te entregue un trabajo mal hecho por hacerlo deprisa. Debes saber esperar para obtener un trabajo que haga brillar tu obra y con el que te sientas satisfecho. Después de todo lo que has sufrido para sacar esa obra adelante te mereces el mejor resultado posible y ese pasa por rodearte de buenos profesionales.
El trabajo de un corrector profesional es muy poco conocido e insuficientemente valorado por la mayoría de autores, sin embargo si por sus manos ha pasado ese manuscrito indudablemente se notará en el resultado. La diferencia entre una novela que ha revisado un profesional de la corrección y otra que no, hará que el autor no se lo piense dos veces y en sus posteriores trabajos cuente con su ayuda.
Para hacerme una idea, ¿cuánto cuesta corregir un libro?
Dependerá de muchos factores. El tipo de corrección que solicites: corrección ortotipográfica, de estilo, ambas, el rango de precios con los que trabaje el corrector que elijas, el nivel de corrección que necesite tu manuscrito… En definitiva para saberlo contacta y pide presupuesto a varios correctores profesionales, que te hagan un presupuesto ajustado a tus necesidades.
Algunos, junto al presupuesto, te envían la corrección de unas páginas de tu manuscrito a modo de prueba gratuita. Así te será más fácil decidirte ya que ves cómo trabaja y si se ajusta a tus expectativas y necesidades. La relación que se crea entre autor y corrector también es muy importante. Si no hay entendimiento entre las dos partes será muy difícil que el trabajo salga delante de forma satisfactoria. Por lo que es importante conocerse un poco, a nivel profesional, tampoco hace falta que se cree un lazo de amistad personal, aunque si se da el caso, es fantástico.
La decisión de contratar a un corrector profesional es tuya.
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